Símbolo de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga

Símbolo de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga

Lema de la Comisión

"Con la cara al sol, vemos la gran Cruz de Religión o Muerte y la Cruz del Sur; ambas nos guían hacia la Estrella Federal y ésta nos da la luz de Dios, Patria y Hogar, esperanza nacional"

viernes, 8 de febrero de 2019

184 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL BRIGADIER GENERAL JUAN FACUNDO QUIROGA



La Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quiroga tiene el agrado de invitar a usted al Acto homenaje al Brigadier General Juan Facundo Quiroga en el 184 aniversario de su muerte el próximo viernes 15 de febrero a las 10,30 hs. en la bóveda de la familia Quiroga en el Cementerio de la Recoleta.

                             Lic. Nicolás A. Carrizo
                                    Presidente

viernes, 10 de febrero de 2017

182 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE FACUNDO QUIROGA







El próximo jueves 16 de febrero a las 10, 30 hs. la Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quiroga realizará un acto homenaje a Facundo Quiroga en el 182 aniversario de su asesinato. La actividad se llevará a cabo en la bóveda de la familia Quiroga-Demarchi en el Cementerio de la Recoleta (Junín 1760-C.A.B.A.). Será orador el Lic. Nicolás Carrizo, presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quiroga.

martes, 29 de noviembre de 2016

La Comisión Permanente de Homenaje al Brigadier Juan Facundo Quiroga, en el día de su nacimiento 27 de Noviembre de 1788, deja en este comunicado, su mas sincera emoción ante este aniversario y un abrazo federal a todos los admiradores de nuestro héroe.


                             Luis Mario Odino                                          Nicolás Carrizo
                        Vicepresidente Primero                                          Presidente

domingo, 1 de mayo de 2016

EL SOBREVIVIENTE DE BARRANCA YACO



    EL SOBREVIVIENTE  DE
                BARRANCA YACO



                  CONFERENCIA DEL 
            DR. ARTURO PELLET LASTRA        
                          
                


PRESENTADO POR EL LIC. NICOLÁS CARRIZO 



MIÉRCOLES 4 DE MAYO, 18.30 hs. 
  
INSTITUTO NACIONAL JUAN MANUEL DE ROSAS 

Montevideo 641, Ciudad de Buenos Aires.  
 


La Comisión Permanente de Homenaje al Brig. Gral. Juan Facundo Quiroga tienen el agrado de invitarlo a la Conferencia Magistral del Dr. Arturo Pellet Lastra, intitulada, "El Sobreviviente de Barranca Yaco". 

La disertación tendrá lugar en la sede del Instituto, Montevideo 641 de la Ciudad de Buenos Aires, el miércoles 4 de mayo a las 18.30 hs.




"Con Juan Facundo Quiroga desapareció el arquetipo por excelencia del caudillo argentino. Sarmiento le dedicó un libro pernicioso, ya que, como con verdad dijo Alberdi, es una calumnia y una sátira contra la República Argentina; pero en él la sobresaliente personalidad del protagonista se impuso en tal forma, que, al pintarlo, con el ánimo de herirlo, nos dejó de Facundo el mejor retrato y el más caluroso elogio..." (Vicente Sierra - Historia de la Argentina. Tomo VIII). 

"...Con la fuerza y lozanía de su juventud, el ardor de su sangre y la firmeza de su temperamento sin dobleces. Facundo entrará en seguida en el ancho y subyugador escenario de las luchas civiles argentinas. Mientras, allí está, galopando en los Llanos de La Rioja entre quebrachales y peñascos, entre caballadas chúcaras y cabras mansas; entre hombres valientes y mujeres hermosas". (Pedro de Paoli - Facundo)

"Yo no te exalto (Facundo): te defiendo de la pasión tormentosa que ha cubierto tu recuerdo con un cendal de crímenes, y te señalo a la luz de la verdad histórica como expresión de una edad que preparó el destino de esta Nación que aún tiene en su naturaleza agreste tu mismo sello personal y portentoso" (David Peña - Juan Facundo Quiroga)    

miércoles, 3 de febrero de 2016

2016-ACTO HOMENAJE A FACUNDO QUIROGA EL MARTES 16 DE FEBRERO A LAS 11 HS. EN LA RECOLETA




El Presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, Lic. Nicolás Carrizo invita a Ud. al acto que se realizará el próximo martes 16 de febrero a las 11 hs. en el Cementerio de la Recoleta (Bóveda familia Quiroga) cuyos oradores serán el  Embajador Héctor A. Flores y el Lic. Nicolás Carrizo. 

martes, 8 de diciembre de 2015

HOMENAJE AL CORONEL MANUEL DORREGO EN EL 187 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO







Con motivo de conmemorarse el 187 aniversario del infame magnicidio que cegara la vida del ilustre Cnel. Manuel Dorrego prócer de la Independencia y del federalismo, la Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quiroga invita a Ud. a participar del acto que se realizará el próximo Viernes 11 de Diciembre a las 11, 30 hs. en la Bóveda que guarda sus restos en el Cementerio de la Recoleta

"El crimen de Navarro, causa inmediata de la larga tragedia de nuestra vida política y social, debe ser meditado serenamente...Se ha cometido el crimen más grande de nuestra Historia. Y lo ha cometido el Partido Unitario...Quede constancia de que en nuestra historia sangrienta los unitarios han escrito la primera página" (Manuel Gálvez, Vida de Don Juan Manuel de Rosas).

jueves, 12 de noviembre de 2015

ACTO ENTREGA DISTINCIÓN AL DOCTOR ARTURO PELLET LASTRA





La Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quirogainvita a Ud. al acto en donde se entregará una distinción al Dr. Arturo Pellet Lastra que se realizará el día miércoles 25 de noviembre a las 19 hs, en la sede del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, sita en Montevideo 641 de la Ciudad de Buenos Aires. Serán oradores el Lic. Nicolás Carrizo y los Dres. Alberto Gelly Cantilo y Arturo Pellet Lastra. 


jueves, 3 de septiembre de 2015

SIMBOLISMO Y MÍSTICA EN FACUNDO QUIROGA




Jueves 10/9      19,00 hs.


El jueves 10 de septiembre, a las 19.00, en la Sala Los Caudillos del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas (Montevideo 641, C.A.B.A.), se efectuará la conferencia “Simbolismo y mística en Juan Facundo Quiroga” por el Lic. Nicolás Carrizo. El disertante será presentado por el Dr. Alberto Gelly Cantilo. Se invita a todos los miembros y simpatizantes de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga a participar de este evento.

miércoles, 29 de abril de 2015

ACTO DE ENTREGA DE DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA





MIÉRCOLES 20 DE MAYO, 19:00 hs.

ACTO: “ENTREGA DE DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA SOBRE EL BRIG. GRAL. FACUNDO QUIROGA”

 La Comisión Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga invita a Ud. al acto de entrega organizado por la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, de un manuscrito original del año 1903 del Dr. Eduardo Gaffarot, nieto de Quiroga, donde consta la fecha de nacimiento del Tigre de los Llanos. Ese documento histórico será entregado por el Dr. Alberto Gelly Cantilo y el Lic. Nicolás Carrizo al Sr. Luis Demarchi, descendiente del Tigre de los Llanos. Asimismo, se ofrecerá gratuitamente una copia de dicho documento a todos los asistentes a este acto.
Lugar: Montevideo 641 (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

martes, 10 de marzo de 2015

ACTO HOMENAJE A FACUNDO QUIROGA EN EL 180º ANIVERSARIO DE SU ASESINATO (1835-2015)





El próximo viernes 27 de marzo a las 10, 30 hs. se realizará el acto homenaje al brigadier general Juan Facundo Quiroga en el 180 aniversario de su asesinato. Serán oradores el Lic. Nicolás Carrizo, el Prof. Miguel Ángel Lentino y el Dr. Sandro Olaza Pallero.
Lugar: Bóveda de la familia Quiroga-De Marchi (Cementerio de la Recoleta).

jueves, 5 de marzo de 2015

LVI SEMINARIO DE LOS CAUDILLOS









JUEVES 26 DE MARZO, 19:00 hs.

I SEMINARIO DE LOS CAUDILLOS: “ROSAS Y QUIROGA. SIMBOLISMO NACIONAL”


La Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga invita a Ud. al I Seminario de los Caudillos dedicado a “Rosas y Quiroga. Simbolismo nacional”, a realizarse los días jueves 26 y viernes 27 de marzo.

19, 00 hs. Apertura por el Presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, Lic. Nicolas Carrizo.

19, 15 hs.  Ponencia por el Dr. Sandro Olaza Pallero.

20, 00 hs.  Pausa.

20, 10 hs. Ponencia por el Dr. Alberto Gelly Cantilo.


VIERNES 27 DE MARZO, 19:30 hs.


19, 00 hs. Apertura por el Presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, Lic. Nicolas Carrizo.

19, 15 hs.  Ponencia por el Embajador Héctor Flores.

20, 00 hs.  Pausa.

20, 45 hs. Palabras finales por el Presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga y entrega de certificados.

Lugar: Salón de actos del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Montevideo 641 (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

viernes, 27 de febrero de 2015

ACTO HOMENAJE A FACUNDO QUIROGA EN EL 180º ANIVERSARIO DE SU ASESINATO (1835-2015)






A los Sres. miembros de la Comisión Permanente de Homenaje a Facundo Quiroga y simpatizantes, por este medio les comunicamos que el Acto Homenaje por el 180º Aniversario del asesinato de nuestro Caudillo en Barranca Yaco no se efectuó el 16 de febrero por ser un día pagano que a nuestro Jefe y Caudillo no le hubiese gustado. Se realizará entonces el viernes 27 de marzo a las 10, 30 hs., en el Cementerio de la Recoleta al pie de la Dolorosa que marca la paz de nuestro Caudillo. Como todos los años el Brig. Gral. Facundo Quiroga tendrá oraciones y palabras para que descanse en paz.

Un gran abrazo federal de su Presidente Nicolás Carrizo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

EL TIGRE Y LA MONTONERA

El Tigre y la Montonera*
por Juan Martín Grillo

Facundo Quiroga.



                                                                                                    Por Juan Martín Grillo*

Amanecía el día con fuertes vientos aquel 27 de noviembre de 1789 en San Antonio de Los Llanos, Provincia de La Rioja. Era, sin embargo, un viento diferente el que se perfilaba, como cambiando algo.Vaya a saber si es que era acaso el hedor de los cuerpos marchitos que venían de la Europa, ya que por entonces los franceses derrocaban al “Antiguo Régimen”. Eran vientos de Revolución los que se colaron en Los Llanos. Y como será que así fue que por esas horas nacía el caudillo.Ya se podrían escuchar muchas cosas zumbando en el aire, además del viento.Con el niño en brazos, seguro que don Prudencio sintió lo que años más tarde experimentaría toda esta tierra: sintió que tras los ojos del chango clareaban las batallas; sintió que en sus cortos cabellos se ocultaban melenas de justicia; sintió que tras Juan Facundo Quiroga cabalgaba la Montonera.Pero… Que era todo eso? Que eran esos aires de triunfo, pasión, honor, derrota y leyenda que se enfrascaban en los destinos de ese niño? Que era lo que el Tata Dios le tenía deparao’ a Facundo?Como h’ai de ser la historia que el niño se convirtió al cabo de tres décadas en el Gral. Quiroga, el “Tigre de Los Llanos”, defensor de los pueblos del interior, espada de la Religión y la Fe Católica, ardid del Federalismo y máximo sostén de Unidad Nacional.Naide lo atajó jamás al “Tigre” Quiroga. Naide como él manejando la takuara. Naide como él a la hora de talonear un “Moro” y largarse chijando a la Pampa. Quiroga era la Montonera.La tierra sintió entonces el paso de Facundo. Ya fuere en “El Tala”, en “Rincón”, en “La Tablada” u “Oncativo”, el “Tigre” seguía entreverándose con fe. Solo lo movía una divisa: “FEDERACION O MUERTE”. O se hace la Patria como “los pueblos quieran” o no hay nada. Quiroga era el gaucho, el negro, el paisanito, el orillero, el indio. Era el Llano y la Montaña.De La Rioja hasta el desierto, de la Cordillera hasta el Plata, Facundo Quiroga marcó con su paso todos los territorios del país. Y siempre, junto a él, su Montonera.Tuito quedó truncao’ en Barranca Yaco. Ahijuna con los Santos Pérez y los Reinafé!!! La pucha digo de los maulas que se atrevieron a descabezar a un Pueblo libre, justo y soberano como el argentino.Y ese 16 de febrero de 1835 pareció –aún nos parece- que la Montonera se detuvo. De golpe, los bravos “capiangos” espolearon de arrebato sus “fletes” y rumbearon pa’ las entrañas de la tierra.La Montonera no cabalgó más.Aura, aquí postrada la Patria, aquí reunidos nosotros, estremeciendo los recuerdos, la pido a Ud. General Quiroga que vuelva a agitar la bandera de “RELIGIÓN O MUERTE”; le pido Gral., en nombre de sus paisanos, que vuelvan a espolearse los fletes y que se afilen las takuaras; le suplico General a Ud. que interceda pa’ con el Tata Dios y que a los argentinos les llegue algo de aquella justicia que los traidores nos negaron; le pido mi General que nos quite las cadenas con que nos han vuelto a esclavizar; le imploro mi General que vuelva a rugir “el Tigre” y la Montonera. Que vuelva la Montonera mi General!!! Los que aquí estamos podemos no ser esos bravos “capiangos” que en otra vida juimos, pero verdad h’ai de ser que somos verdaderos patriotas que amamos como Ud. a esta tierra. Se precisa, créame mi Gral., otra vez la Montonera.Como sello a esta plegaria, mi Gral., es que le digo lo que dijieron de Ud. los puetas: “La carne puede morir, pero Facundo jamás; habitará eternamente donde arda la llama de la libertad”. No afloje mi Gral. Todo el pueblo espera ver al “Tigre” cabalgar una vez más. Cabalgue Ud. y la Montonera lo seguirá!!!
VIVA JUAN FACUNDO QUIROGA!!! VIVA EL TIGRE DE LOS LLANOS!!! RELION O MUERTE!!! FEDERACIÓN O MUERTE!!! VIVA LA PATRIA!!!

*Discurso pronunciado por el Coordinador General de la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga, Sr. Juan Martín Grillo, en ocasión del Acto por el 220° Aniversario del Natalicio del Gral. Quiroga, llevado a cabo en el Cementario de La Recoleta, en la Bóveda Familiar de la Familia Quiroga-Demarchi, el 27 de noviembre de 2009.

domingo, 22 de noviembre de 2009

NOVIEMBRE: Actividades del mes

La Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga invita a Uds. a las siguientes actividades:

ACTO 220° DEL NATALICIO DEL GENERAL JUAN FACUNDO QUIROGA

Viernes 27 de Noviembre de 2009: Bóveda de la Familia Quiroga-Demarchi (Cementerio de La Recoleta) a las 16:30hs
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ACTO 164° ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO (DÍA DE LA SOBERANÍA NACIONAL)

Viernes 20 de Noviembre de 2009: Pie del Monumento a Juan Manuel de Rosas, sito en Plaza Int. Seeber, Palermo (Av. Gral Sarmiento y Libertador) a las 16:30hs

164° Aniversario de la Batalla de la Vuelta de Obligado (20-11-1845)

“El Himno de Obligado”

Por José Luis Muñoz Azpiri (h)



Cuando sonó el primer cañonazo enemigo, Mansilla bajó el brazo derecho y cerró de un golpe el catalejo. Todo estaba consumado. El crimen era un hecho. La cuarta guerra exterior del país comenzaba. El héroe alzó el brazo de nuevo, dio la señal convenida y el Himno Nacional Argentino estalló en la barranca. La primera bala francesa dio en el corazón de la patria.La segunda bala francesa cayó sobre el Himno. El canto nacía indeciso en el fondo de las trincheras excavadas entre los talas, trepaba resuelto por los merlones de tierra, se deslizaba ágil por las explanadas de las baterías, corría animoso por los claros de grama esmaltados de verbenas, se animaba con furia animal en el monte de espinillos, y ascendía estentóreo y salvaje, en el aire de oro de la mañana de estío. Allí, hecho viento, transformado en ráfaga heroica, ganaba la pampa, el mar, la selva, el desierto, la estepa y la cordillera y uniendo de un extremo al otro del país la voz de júbilo con la de protesta, la de la imprecación con la del entusiasmo cívico, creaba un clamor de alegría y borrasca, incomparable y único.La voz clara y sonora de Mansilla acaudillaba los ritmos heroicos. El eco pasaba de una garganta a la otra; partía de los pechos de acero que amurallaban la patria y se confundía y entrechocaba sobre los muros de las baterías. Las notas prorrumpían de los bronces y tambores majestuosamente, con corrección inigualable, como en un día de parada. La banda del Batallón 1º de Patricios de Buenos Aires, que ejecutaba el himno al frente del regimiento inmortal, solo encontraba extraño en esta formación de tropas que, en vez de ser un jefe, fuese la Muerte quien pasara revista. Lo demás era lo acostumbrado desde los tiempos de Saavedra y la trenza con cintas. La hueste asistía impecable a la inspección, en tanto la metralla francesa e inglesa llovía sobre las filas sonoras y abría claros en la música y el verso.Los huecos se cubrían con premura y renacía la estrofa, redoblada y heroica. Cada voz sustituta centuplicaba la fuerza del canto. La oda se había constituido en una marejada incontenible de estruendo y de furia.Toda la barranca ardía en delirio con las voces. Cantaban los artilleros, los infantes, los marineros, los jinetes, los jefes, los oficiales y los soldados, los veteranos de cien encuentros y los novicios que por primera vez, olían la sangre y la muerte. La misma tierra quería hendirse para cantar. Parecía pedir la voz de todos los pájaros para acompañar en el canto a quienes la amparaban hasta morir abrazados sobre ella, crucificados sobre su amor, dándole a beber generosamente de su propia sangre. Cantaban allí los camaradas de aquellos que custodiaba en su seno, y que murieron defendiendo su pureza criolla en los campos, sobre los ríos y las montañas, en los páramos frígidos y a la sombra de los montes de naranjos donde dormían cálidamente, bajo la lluvia votiva del azahar.Los viejos patricios de Buenos Aires, los capitanes que cruzaron la cordillera con el Intendente de Cuyo y libertaron los países que se recuestan sobre un mar donde se pone el sol, los oficiales que habían combatido contra el Imperio del Brasil, destrozando a lanzazos los cuadros terribles de la infantería mercenaria austríaca, los marineros de camiseta rayada, cubiertos de cicatrices, que habían cañoneado y abordado naves temibles al mando del Almirante, en el río y en el mar, luchando en proporción de uno a veinte con la mecha o el sable en el puño, todos los que habían hecho la patria y no deseaban vida que no se dedicase a sostenerla, se hallaban allí y cantaban religiosamente, con la mirada arrasada y el corazón desbordante de ternura por los recuerdos, la canción que hablaba de cadenas rotas, de un país que se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor, de fieras que quieren devorar pueblos limpios, de pechos decididos que oponen fuerte muro a tigres sedientos de sangre, de hijos que renovaban luchando el antiguo esplendor de la patria y de un consenso de la libertad que decía al pueblo argentino : ¡Salud! La canción era seguida por juramentos de morir con gloria y el deseo que fueran eternos los laureles conseguidos.Jamás resonó canción como aquella. Los que habían conseguido los laureles pedían frente a la muerte que fueran eternos, los que vivían coronados por la gloria adquirida luchando con el fusil, el sable o el cañón, a pie, a caballo o sobre el puente de una nave, en defensa de su Nación, juraban morir gloriosamente si la vida debía comprarse al precio del decoro y el valor.Los proyectiles franceses e ingleses caían ahora sobre la protesta, el desafío o la muerte, el orgullo y la voluntad. La voz, engrosada y magnificada por el eco, había recorrido de una frontera a otra de la tierra invadida, y retornaba al lugar de su nacimiento para recobrar vigor y lanzarse esta vez hacia el frente, en procura de los agresores. Descendía presurosa por la barranca, corría sobre la playa de arena, alcazaba la orilla del río, volaba sobre el espejo del agua y se lanzaba al abordaje sobre los invasores, repitiendo un asalto sorpresivo y desenfrenado. Trepaba por las cuadernas de las quillas, se encaramaba por las bordas, hacía esfuerzos desesperados por amordazar los cañones de 80 milímetros, de 64, de 32, las cien bocas que vomitaban fuego sobre las baterías de menor alcance, lograba poner el pie en las cubiertas, brincaba a lo puentes donde se hallaban, condecorados y magníficos, Tréhouart, el capitán de la Real Marina Francesa y el Honorable Hothan, de la armada de Su Majestad, con uniformes de gala, cubiertos de entorchados, dirigiendo con el catalejo el bombardeo implacable e impune; ascendía por los obenques a las gavias y las cofas y giraba sobre las arboladuras lanzando un grito recio y retumbante. Luego descendía sobre el río y soplaba en el mar, y a través de las olas, cabalgando sobre el agua y la espuma, pisaba la tierra desde donde las naves habían partido y se retorcía en remolinos briosos y épicos en busca de oídos para requerir, demostrar, probar, retar y herir.La canción aludía a los derechos sagrados del hombre y el ciudadano, a los principios de igualdad política y social, al respeto por la propiedad ajena, a la soberanía de la Nación, a la obligación de cada ciudadano de respetar la ley, a la libre expresión de la voluntad popular, al respeto de las opiniones y creencias ajenas, a la abolición de los obstáculos que impiden la libertad y la igualdad de los derechos. La voz hablaba de la injusticia de la metralla, y ésta, tal como si hubiera interpretado la protesta del canto, hería ahora el seno de la voz, en acto obstinado, buscando rabiosamente el corazón de la canción.Los defensores eran ya los árbitros de la batalla. El enemigo había entendido la voz y comprendía que el triunfo pertenecía, por derecho propio, al atacado, cualquiera fuera el desenlace de la acción. Ya no significaba nada vencer en el encuentro y cobrar el botín de la conquista para conducirlo a la tierra donde estallarían aclamaciones y vítores junto a los arcos de triunfo. El adversario cantaba estoico frente a la muerte; cantaba vivamente, alegremente, enhiesto e impasible, sin responder al fuego, como queriendo demostrar que era más importante terminar con aquel canto, antes que defender la vida y resguardar la defensa del paso. Los cañones de 80 golpeaban el vacío, asesinaban la nada; las granadas explosivas no acallaban la música ni podían matar la poesía. La lucha era imposible: ¡Si al menos los defensores hubieran dejado de cantar!...
Cuando la voz dejó de escucharse hasta en su último eco, Mansilla recogió de nuevo el catalejo, tomó la espada, y alzando el brazo nuevamente, dio orden de iniciar el fuego contra las naves. La barranca ardió en llamas y comenzó el cañoneo que se sostendría por espacio de ocho horas…Pero la hazaña principal estaba cumplida, con el Himno entonado frente al adversario y que escucharían después los siglos. La música de los cañones sólo componía el acompañamiento de este canto. El héroe había legado a la patria su tesoro más puro de heroísmo, de exaltación emocional y de pasión patriótica: el Himno ganaba de paso, igualmente, la batalla de la Vuelta de Obligado.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Reseña de la Conferencia de Prensa ofrecida por la Comisión Quiroga en La Manzana de las Luces el 23 de octubre de 2009

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE A JUAN FACUNDO QUIROGA
Fundada el 12 de agosto de 2001


Buenos Aires, 30 de Octubre de 2009



COMUNICADO DE PRENSA


Siempre que se oye un testimonio histórico sobre alguien que creó el espíritu en el que nacimos como patria, el espíritu que hizo elevar nuestro idealismo, y el espíritu que agrandó nuestra pasión purificada del ser nacional, nos reconforta.
Juan Facundo Quiroga, no merecía ser el único caudillo sin fecha de nacimiento conocida.
La Comisión Permanente de Homenaje a nuestro patriota, a través de la Subcomisión de Investigaciones Históricas, el día 23 de octubre pasado, dio a conocer un escrito de puño y letra, fechado el 29 de abril de 1903, del Dr. Eduardo Gaffarot, nieto de nuestro caudillo, y ante la presencia destacadas personalidades, pudimos demostrar y decir, que Juan Facundo Quiroga, nació el 27 de noviembre de 1789.
Reconocemos el interés que causó nuestra invitación para algunos historiadores referentes, para parte del periodismo, y además, para otros institutos de investigaciones históricas.
Cuando la pasión nos desvela y la obligación de dar servicios a nuestros descendientes, sobrepasan estos desvelos, miramos el camino con la esperanza que quiso nuestro prócer.
Nuestro agradecimiento a los que no pudieron concurrir al acto rusticando su ausencia y, a los que si se hicieron presente, por el calor uniforme de su interés por los conocimientos históricos, y deseos patrióticos.-


Nicolás Carrizo
Presidente
Luis Mario Odino
Secretario
Juan Martín Grillo
Coordinador General

lunes, 26 de octubre de 2009

OCTUBRE: Seminario L° de Los Caudillos dedicado a la Unidad Nacional y el Federalismo

"Buenos Aires, 17 de octubre de 2009 - Año de Homenaje a Raúl Scalabrini Ortíz"


SEPTIEMBRE: Seminario n° L de "Los Caudillos Federales" dedicado a la Unidad Nacional y el Federalismo



La Comisión Permanente de Homenaje al Brig. Juan Facundo Quiroga se enorgullece en hacer extensiva la invitación a todos los interesados a participar del L° Seminario de “Los Caudillos” dedicado a la Unidad Nacional y el Federalismo. El mismo se llevará a cabo en la Sede del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, sito en Montevideo 641 -entre las calles Tucumán y Viamonte- de ésta Ciudad. La entrada es libre y gratuita. Las charlas se sucederán los días 29 y 30 del corriente mes en el horario de 19:30hs. El itinerario, por tanto, ha quedado distribuido de la siguiente manera:

Jueves 29 de octubre 19,30 hs.: "Juan Facundo Quiroga: el caudillo de la Unidad Nacional y el Federalismo Popular" por el Lic. Nicolás Carrizo.


Viernes 30 de octubre 19,30 hs.: "Juan Felipe Ibarra: Pilar de la Santa Federación" por el Prof. Juan Martín Grillo.

Agradecemos su difusión, así como esperamos vuestra presencia y participación.

Saludamos a Uds. muy Atte.



Lic. Nicolás Carrizo
Presidente


Dr. Sandro Olaza Pallero
Secretario General

Sr. Juan Martín Grillo
Coordinador General

- Entrada libre y gratuita -
Se entrega certificado de asistencia
Montevideo 641 Capital Federal

miércoles, 14 de octubre de 2009

Reseña documental del XLVII Seminario "Los Caudillos" dedicado a Martín Miguel de Güemes

Güemes ya tomó partido: don Martín es Federal
Por Juan Martín Grillo


“En tiempos en que la Patria
Necesitaba valientes,
El gaucho Martín se puso a pelear
Entreverado con su gente”

Hernán Figueroa Reyes



La figura de don Martín Miguel de Güemes es una de las más fascinantes y heroicas de nuestra Historia. Su mística nos maravilla, al igual que lo hacen sus ideales y la forma en que luchó abnegadamente por ellos, al punto de alcanzar la gloria de Dios con su propio martirio en pos de que se realizaran. Muchas naciones desearían, desde lo más profundo de sus sentimientos soberanos, contar con tan titánico personaje.
¡Que grandeza la de nuestro Martín Güemes! ¡Que pigmeos, en comparación, que se dilucidan los que fueron presa de su sable emancipador y de las tacuaras de sus montoneras! ¡Que grandioso destino nos era reservado como Patria de haber procurado seguir firmemente el ejemplo de este caudillo! ¡Cuantas fueron y son las horas que se han diluido en lágrimas por su ausencia física desde aquél triste 17 de junio de 1821!
Tal es el volumen de este hombre, tanto es su simbolismo, que -aún en la actualidad- el nombre “Martín” es sinónimo de la cultura criolla. Nunca olvidemos que don José Hernández, en un claro homenaje al prócer salteño, eligió ese nombre para bautizar al gaucho protagonista de su obra.
Basta ver un poco la realidad para notar esta y otras afirmaciones. Al día de la fecha, y en muestra de agradecimiento y amor, los gauchos de Salta (y aún de toda la Argentina) se reúnen todos los años la noche del 16 de junio y conmemoran la “Guardia Bajo las Estrellas”. Allí, con la sola presencia del firmamento, pasan las horas en vela, en señal de duelo y realizando un constante homenaje al Gral. Güemes. Esa noche de 1821, y bajo un cebil colorado, don Martín ascendió a los cielos “custodiado” por sus gauchos. Eso mismo es lo que se recuerda con esta “Guardia”. El cebil colorado todavía se conserva... así como el patriotismo del pueblo salteño, su sentido de la tradición y su amor a la Patria.
¡Aún más! El poncho salteño, pieza característica de la indumentaria norteña, recuerda a Martín Güemes. Siendo vital para la guerra de emancipación que los hombres no sintieran miedo al combatir, Güemes ordenó a las chinitas que tejieran para sus guerreros prendas de color rojo punzó -color propio de la sangre humana- para que si en medio de la refriega éstos sufrían heridas, éstas quedaran desaparecidas (o al menos camufladas) bajo el tinte de dichos ropajes. Luego del paso a la inmortalidad de don Martín, en ese poncho se vio introducida una gran franja de color negro, en señal permanente de luto por la irreparable pérdida sufrida por Salta y por nuestro país todo.
Debo confesar, además, que incluso a mi me ha afectado personalmente la imponente figura de este “General Gaucho”. Desde que conozco su obra, desde que investigo su vida y sus hazañas, no he podido dejar de agradecer a los cielos y mis propios padres el haberme bautizado con el nombre “Martín”.
Empero todas estas proezas, la figura de Güemes –como muchas otras figuras de la Historia Argentina- ha sido casi olvidada por la historiografía liberal.
¿Por que? Pues bien, solo Dios sabe que ha motivado a que los “Historiadores Oficiales” oculten las verdades sobre tan genial héroe. Pero, y aunque quizá sea un paso atrevido, creo conocer la respuesta a esa pregunta: Güemes, como todos los verdaderos patriotas, era Federal, o al menos simpatizaba con el federalismo que proponían José Gervasio de Artigas, Estanislao López, o Juan Bautista Bustos, entre otros. Aquí es donde, infiero, está el meollo de la cuestión. Todo Federal –o mero simpatizante del federalismo- ha sido condenado por las tintas liberales y mentirosas de la desintegración y la antipatria. Un hombre como Güemes, un “cacique” según Rivadavia y los suyos, no podía ser otra cosa que un bárbaro, un opresor, un mujeriego, un ser demoníaco y despreciable. El razonamiento de estos cipayos era simple: Güemes era un caudillo, un caudillo Federal, y por lógica debía desaparecer de la memoria del pueblo. Para suerte de nuestra empresa de reivindicación, estos traidores olvidaron que la memoria de los pueblos es eterna… tan eterna como esa misma reivindicación que el revisionismo histórico profesa…
Sin embargo, y debo reconocerlo, coincido en un pequeño pero trascendental punto con dichos traidores: Güemes era federal... y más aún: SIEMPRE LO SERÁ!
Eso es lo que aquí pretendo demostrar: la adscripción del Gral. Martín Miguel de Güemes a las ideas de federalismo, pese a que el mismo prócer jamás se manifestó expresamente en este sentido.

¿Quién fue Martín Miguel de Güemes?

Martín Miguel de Güemes nació el 5 de febrero de 1785 en la ciudad de Salta, siendo sus padres don Gabriel de Güemes Montero y doña Magdalena Goyechea y de la Corte, el primero oriundo de Abienzo, Asturias; y la segunda nacida en la ciudad norteña antes nombrada.
Martín Miguel vivió sus primeros años en un ambiente rural, ya que su padre, además de ser Tesorero de las Cajas Reales de Jujuy, dedicó su vida a la cría y venta de mulas, elemento vital para el comercio alto-peruano, del cual provenía la principal fuente de ingresos y crecimiento de la así llamada Intendencia de Salta del Tucumán, circunscripción que ostentaba la responsabilidad de ser la más grande del Virreinato del Río de la Plata. Esta experiencia en el campo ha de dotar al futuro caudillo de un conocimiento casi absoluto respecto de las tierras del norte y de sus paisanos, los gauchos.
En febrero de 1799, contando con solo 14 años, el joven Martín Güemes se enlistó en la 6ª Compañía del Tercer Batallón del Regimiento Fijo –estacionado temporalmente en Salta- dando inicio así a su carrera militar.
En el mes de junio de 1806, mientras Güemes servía como cadete en su provincia, se produce la primera invasión inglesa. Como consecuencia, el Regimiento fue llamado a defender Buenos Aires de la agresión británica.
Además de luchar con excelsa gallardía, don Martín consigue una proeza sin igual el día 12 de agosto, Día de la Reconquista de la ciudad porteña: con un batallón de caballería logró cargar contra un barco inglés encallado en la Bahía de Quilmes, llamado “Justine”, y lo tomó por asalto, provocando la rendición de los tripulantes. Esta acción, así como su desempeño al año siguiente en tácticas de observación en las afueras de Montevideo, le granjearán un importante reconocimiento de sus superiores, materializándose al poco tiempo en un ascenso al rango de Subteniente de Caballería.
Durante su estadía en Buenos Aires, que se extendió hasta el año 1809, Güemes se contactó con hombres que empezaban a abogar por las ideas revolucionarias que pronto estarían en boga por todo el continente. Estos hombres, entre ellos Feliciano Chiclana, con quien nuestro biografiado traba una importante relación, encarnaran el movimiento que desemboca en la Revolución de Mayo de 1810.
Con la ayuda de Moldes, Güemes opera de intermediario entre Buenos Aires y Salta, logrando que en 1810 la Intendencia norteña sea uno de los primeros territorios que adhieren a la causa de Mayo. En Julio de ese año, el Cabildo de Salta envía a don Calixto Gauna como diputado a la Junta Gubernativa que preside Cornelio Saavedra, quien a su vez designa al mismo Chiclana como enviado en aquella provincia.
Por esos días, Güemes es designado por el Cnel. Juan Martín de Pueyrredon como Jefe de la Partida de Observación situada en la Quebrada de Humahuaca, desde donde nuestro héroe comienza a hostigar a las avanzadillas del Ejército Realista que opera desde el Alto Perú. Esta partida, que no era más que un grupo de gauchos mal armados pero hinchados de patriotismo, va ganando adeptos rápidamente, en gran medida por la fama que en ese entonces ya gozaba su joven Comandante a lo largo de toda la frontera norte.
La táctica de Güemes y los suyos era simple pero efectiva. Consistía en realizar ataques fulminantes de caballería, a modo de guerrilla, cayendo sobre las tropas de línea de los “godos” y dispersándolos, ocasionando a los invasores terribles pérdidas en bagajes y pertrechos. Finalizado el ataque, los milicianos volvían a los cerros desde donde habían salido, para reaparecer con posterioridad en otro punto de conflicto y repetir nuevamente la misma maniobra.
Luego de la primera derrota de las armas criollas en la Batalla de Cotagaita (27 de octubre de 1810), Güemes encabeza el Regimiento “Los Decididos de Salta” en la acción de Suipacha, el 7 de noviembre, donde gracias a los ataques de sus gauchos los patriotas consiguen la primera victoria en la guerra de independencia.
En 1812 el Gral. Manuel Belgrano, ahora Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú, envía a Martín Güemes primero a Santiago del Estero, y luego a Buenos Aires en calidad de agregado al Estado Mayor del Ejército “a la espera de órdenes”. Esto aparta al caudillo salteño de su tierra, y le impide estar presente en los triunfos que seguirán.
A las victorias patriotas de Tucumán y Salta se suceden las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. Entonces, Belgrano comprende que la presencia de Güemes en Salta es indispensable para la causa y manda a llamar por él.
En 1814 el caudillo llega a Tucumán junto con San Martín, quien le encomienda el mando de la avanzada del Río Pasaje, ordenándole se ponga al frente de las milicias salteñas campesinas –que al poco tiempo conformarán el denominado Regimiento “Los Infernales”- y hostiga a más no poder a los “enemigos de la libertad”. Allí comienza la “guerra gaucha”. Tras su primer triunfo es ascendido a teniente coronel de ejército a pedido del propio Libertador.
El 14 de abril de 1815, el Cnel. Martín Güemes logra la proeza de derrotar con sus milicias a una avanzada del ejército realista –entonces comandado por Pezuela- en la Quebrada de Humahuaca, en el denominado “Puesto del Marqués”.
El 6 de mayo de 1815, el Cabildo de Salta designa al Cnel. Martín Miguel de Güemes “Gobernador” de la provincia, que desde el 1814 solo conforman las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y sus respectivos distritos de campaña. Jujuy lo reconoce en el cargo en septiembre de dicho año.
El 10 de julio de ese mismo 1815, Martín Miguel contrae nupcias con doña Carmen Puch, una joven salteña de 18 años, apodada por todos como “la más linda de Salta”. Ella será la única compañera de su vida, y hará padre al héroe en tres ocasiones: con Martín, Luis e Ignacio.
Luego de las antedichas derrotas sufridas por el Ejército del Norte en Vilcapugio y Ayohuma, el gobierno de Buenos Aires decide reemplazar a Belgrano, primero por San Martín –que rechaza el puesto- y luego por José Rondeu. Éste, unos meses después de tomar posesión de la jefatura, sufre una desastrosa derrota el 29 de noviembre de ese año de 1815 en Sipe Sipe. Este desafortunado revés traerá infinitos pesares a la provincia de Salta y a los demás territorios del norte.
Luego de ser derrotado, Rondeau le exige a Güemes, en un tono desafiante, que se ponga a sus órdenes, entregue el parque de armas y cualquier tipo de provisión para el errante “Ejército” del Norte, y que permita el paso del mismo a Tucumán, en cumplimiento de la orden del Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredon.
Don Martín rechaza de pleno estas y otras pretensiones de Rondeau, quien responde a la negativa de Güemes con acusaciones serias de “traición” que complican la situación al punto de temerse una verdadera guerra civil en el bando patriota. Pero Rondeau, al mando de un ejército de línea altamente mermado, se ve incapacitado de realizar cualquier maniobra contra las aguerridas huestes de Guëmes, hecho que lo obliga a suscribir un pacto, en Los Cerrillos, el 22 de marzo de 1816, con el gobernador salteño. Allí, Rondeau jura retirar sus tropas de Salta y se rectifica de todos sus dichos y acciones pasadas contra Güemes.
Para el 15 de junio de 1816, a menos de un mes de la independencia Nacional, la situación desesperada del Ejército del Norte obliga a Pueyrredon a ordenar el retiro de éste cuerpo a Tucumán para su reorganización, encomendando a Güemes y sus milicias la defensa de las provincias del norte y la seguridad del propio Ejército del Alto Perú.
Si bien en agosto de 1816, Manual Belgrano es designado nuevamente como Jefe del Ejército Auxiliar radicado en Tucumán, quedando Güemes con sus milicias como jefe de la vanguardia, el ejército de Belgrano nunca sale de Tucumán sino hasta febrero de 1819. En esta oportunidad, y como parte de tantas agresiones proferidas desde Buenos Aires a las provincias, el Directorio dispone que el Ejército marche hacia el sur para reprimir a los caudillos federales del litoral.
En 1817 Güemes vence al mariscal José de la Serna, quien invade Jujuy con 5.500 hombres, afirmando que llegaría a Buenos Aires al cabo de 8 meses. Como reconocimiento de su victoria, don Martín es ascendido por Pueyrredón al rango de Coronel Mayor.
A fines de este mismo año, Güemes rechaza al jefe de la vanguardia española, general Pedro Antonio Olañeta. En 1819 contiene en Jujuy al general José Canterac; y en junio de 1820 vence a los 6.500 hombres que comanda el general Juan Ramírez Orozco, alias “Barbarucho”. Con esta última invasión finalizan las intenciones de los españoles de llegar a Buenos Aires para recrear el Virreinato del Río de la Plata.
Como su provincia no recibía dinero ni auxilios suficientes para los gastos de la guerra, Güemes impuso a los salto-jujeños contribuciones obligatorias, motivando el disgusto de los pudientes. También prohibió el comercio con el Alto Perú, dado que éste beneficiaba a las fuerzas invasoras, ganándose de esta forma la enemistad de comerciantes y hacendados.
El 8 de junio de 1820 San Martín lo designa General en Jefe del Ejército de Observación, encomendándole la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú.
Don Martín encara ésta designación con absoluta entrega a la causa emancipadora. Hasta el 27 de enero de 1821 –día en que delega el mando de gobernador- se dedica a organizar la Expedición al Alto Perú y auxiliar definitivamente a San Martín. Sin embargo, si bien las provincias argentinas lo reconocen como jefe del Ejército de Observación, no le envían la ayuda que él les solicita en dinero, ganado y pertrechos.
Durante el período que va desde febrero hasta junio de 1821, Güemes se encuentra rodeado de enemigos. Primero, el gobernador de Tucumán, Bernarbé Araoz, impide que Santiago del Estero –ya gobernada por don Juan Felipe Ibarra- le preste ayuda para su campaña. Más aún, el tucumano se niega a remitirle las armas y municiones que dejó en depósito el Ejército Auxiliar –ya sublevado en Arequito desde el año anterior-.
Empujado igualmente por Bernarvé Araoz, el Cabildo de Salta depone a Güemes acusándolo de tirano, posición compartida por el Cabildo de Jujuy. Mientras tanto, el general español Olañeta aprovecha la situación para apoyar a los enemigos internos del prócer.
El 31 de mayo de 1821 nuestro caudillo recupera el poder de una manera algo extraña. Enterado del “golpe” que se gestaba, don Martín apresura su caballo rumbo a la propia ciudad de Salta, foco de la insurrección. Allí, y quizá recordando la vuelta al poder de Napoleón a su regreso de la Isla de Elba en 1815; Güemes entró solo a la ciudad y preguntó a la tropa que le salió al paso “¿Quién se atreve a dispararle al gobernador?”. Luego de un breve silencio, recibió los júbilos y vivas de todo el público, recuperando de esa forma el gobierno de su provincia.
Pero aunque pudo recuperar su gloria y cargo, el general Güemes tenía los días contados.
El 7 de junio de ese año, una división española de Olañeta, guiada por opositores internos, pone sitio a Salta. Estando en casa de su hermana Magdalena (popularmente conocida como Macacha) Güemes escucha disparos y sale a imponer el orden.
Al llegar a la bocacalle, una partida española lo rodea, resultando mortalmente herido en una nalga cuando consigue superar el cerco.
Güemes muere en la Cañada de la Horqueta, rodeado de sus gauchos, el 17 de junio de 1821, previa orden dada al coronel Jorge Enrique Vidt de que ponga sitio a la ciudad de Salta hasta la expulsión definitiva de los españoles. Vidt, habiendo jurado por el sable del mártir que cumpliría con lo encomendado, pone sitio a la ciudad, y al cabo de tres meses los españoles se retiran, para no volver jamás a ollar el suelo patrio.
Sus Restos descansan hoy día en el “Panteón de los Glorias del Norte de la República”, situado en la Catedral Basílica de Salta.

El Federalismo de Güemes

Hasta aquí mucho hemos dicho sobre el prócer y su leyenda. Pero... acaso era Güemes un “federal”?
Para darle mediana respuesta a esta pregunta debemos primero definir el término “federal”, partiendo de una raíz etimológica apropiada.
La Real Academia Española nos dice que la palabra “federal” tiene su origen en la voz latina “foedus”, que significa “Pacto” o “Alianza”. Entonces, se dice “federativo” al sistema de varios Estados que, rigiéndose cada uno por leyes propias, están sujetos en ciertos casos y circunstancias a las decisiones de un Gobierno central. Si hubiéramos de guiarnos únicamente por lo antedicho no cabría duda posible en la afirmación que hemos profesado.
Sin embargo, y a modo de incógnita, surgen varios actos realizados por el héroe que nos llevan, indefectiblemente, a pensar si es correcta la afirmación del federalismo güemesiano.
Primeramente, y lo hemos dicho al inicio de este texto, Güemes JAMAS se pronunció expresamente por el “Federalismo” o el “sistema de federación”. ¿Cómo sabemos esto? Pues bien, ocurre que Martín Güemes es uno de los próceres mejor documentados de la Historia Argentina. Recordemos que fue su propio sobrino nieto, el Dr. Luís Güemes, quién recopiló todo el epistolario del caudillo en su obra “GÜEMES DOCUMENTADO”.
Segundo, y hurgando más en la vida del Gral. Güemes, encontramos algunas actitudes contradictorias del prócer. En 1819, y siempre argumentando la necesidad de preservar la “Unidad Nacional”, nuestro biografiado hizo jurar la Constitución Unitaria de ese año a la provincia de Salta, siendo aquella uno de los pocos territorios en jurarla. Esta actitud, más cercana al centralismo que al autonomismo, nos deja pensando a muchos. Paralelamente, y suponemos que por el mismo motivo, Güemes siempre se manifestó contrario al accionar de los caudillos federales del Litoral, como Artigas, Ramírez y López, por considerar sus actos como “anarquizantes”.
Tercero, y no menos importante, es el hecho de que Güemes no sostuvo, desde el punto de vista doctrinario, la organización “federal” país. Es más, llegó a compartir con Belgrano la idea de implantar una monarquía incaica de carácter hereditario en el Río de la Plata.
Estos hechos cambian un poco las cosas. Al parecer nuestro panorama se tiñe, por momentos, de color “celeste escocés”. Pero no. A las tesis –hegelianamente hablando- se suscitan las antítesis. De ambas solo puede extraerse una síntesis, la cual es lo más cercano posible a la verdad. Precisamente, esa síntesis es el objeto de ésta investigación.
Para afirmar el federalismo de Güemes debemos calar hondo, en profundidad, sobre el mismo ser filosófico del “federalismo”.
Decía el Dr. Silvestre Pérez que “se comprende que la España pura, se continuase en sus fundamentos y modificada por el medio ambiente, en los hombres de América, en el tipo autóctono, formado por el medio y por la herencia, en casi todos ellos, porque los de origen de otras naciones eran pocos, dado que la inmigración era muy pequeña obstaculizada por la misma Madre Patria; se comprende, repito, que la subconciencia de los pueblos americanos fuera en mucho parecida a la española, y que su manera de considerar la vida estuviera muy influenciada por ésta, y que tomó el nombre de Federalismo.”[1] Así las cosas, es dable entender al federalismo como una continuación de la tradición hispánica. Esta afirmación es muy seria, y aunque no parece abrir un nuevo juicio, decir que el federalismo es, en última instancia, un nexo “natural” con la Madre Patria acerca de una manera intensa a Güemes con la postura federal.
Recordemos, por un instante, que Salta es considerada como una de las provincias que más conservan la tradición criolla. Basta remitirnos al inicio de este mismo texto para recordar que aún después de casi dos siglos, los gauchos de Salta rememoran la “Guardia Bajo las Estrellas”. Además, toda indumentaria gauchesca –como el poncho- tiene una relación íntima con los salteños. Quiero asumir, sin temor a equivocarme, que así ha sido siempre. Güemes, como mártir que es de la causa emancipadora, nunca negó este rasgo tradicional en sus paisanos. Todo lo contrario, lo aumentó. Prueba de ello es el nivel de entrega a la causa que demostraron los norteños en los albores de la Patria.
En este orden de cosas, continúa el Dr. Pérez: “Federalismo digo, no debe ser tomado sólo como un sistema político o social, sino algo más amplio: un concepto de la vida [...] Era España una monarquía federativa, y cada región o reino... tenía sus características propias y sus fueros.”[2] A esto que aquí llamamos “federalismo” se lo conocía en Europa como “regionalismo”.
Quizá la mejor prueba de esa herencia es que, apenas se produce el movimiento por la independencia, la mayoría de los territorios hispanoamericanos mantuvieron los límites geográficos de los antiguos Virreinatos, respetando las divisiones previamente establecidas. Paralelamente, las actuales “provincias” de cada uno de estos Estados tienen sus capitales en donde otrora funcionaron los Cabildos. No es casualidad.
Es sabido, por otra parte, que la mayoría de los dirigentes unitarios provenían de sectores ligados a la “teoría” y al “deber ser” de las cosas. Atiborrados de datos, nunca alcanzaron a ver la realidad, probablemente porque la “levita” que llevaban les cortaba la circulación de oxígeno al cerebro, así como les impedía palparse el corazón para sentir a las necesidades y los clamores de los pueblos. Güemes era diferente a esto. Él no solo conocía a la perfección a su tierra y a su gente, sino que además los sentía. Sabía perfectamente de qué eran capaces sus gauchos, y con ese espíritu acompaño el proyecto sanmartiniano de emancipación sudamericana.
Probablemente, y arribando a otra cuestión, la característica más “federal” de Güemes sea el “autonomismo de hecho” con que se desenvolvió durante su período al frente de la gobernación de Salta. No olvidemos que, haciendo uso de facultades nunca ejercidas por ningún territorio, el Cabildo de su provincia lo nombró en dicho cargo, mostrando una verdadera autonomía respecto del gobierno central de Buenos Aires, que por esos días designaba a todos los funcionarios ejecutivos del país.
Profundizando este punto, debemos recalcar el conflicto de nuestro héroe con José Rondeau. En referencia a esto, Ramón Torres Molina señala: “Las diferencias de Güemes con Rondeau lo llevaron a separarse del Ejército del Norte después del combate del Puesto del Marqués, reivindicando así su autonomía política. Ponía fin, de esta forma, a la subordinación que había mantenido hacia el gobierno central desde 1810...” [3]
Con ésta separación, el caudillo salteño pudo desenvolverse con total libertad en la guerra de emancipación siguiendo sus tácticas guerrilleras, más flexibles que las rígidas disciplinas militares del viejo continente.
Continúa Torres Molina en este sentido: “La autonomía de Güemes permitió defender a Salta de las invasiones realistas, estableciéndose un federalismo de hecho que surgía, como el federalismo de Artigas, como una acción defensiva para mantener inalterables los objetivos de las guerras de la independencia.”[4]
Hasta aquí hablamos entre supuestos y conjeturas. Pero me gustaría aportar documentos que, si bien no nos muestran a Güemes como un “federal” explícitamente, lo acercan de manera contundente a ello.
En carta fechada el 3 de febrero de 1820, el Gral. Juan Bautista Bustos –ya por entonces gobernador de Córdoba- se manifiesta vía oficio a Güemes en los siguientes términos: “...No encuentro otro medio que el que indico a Ud. de oficio, sólo de ese modo erigido un gobierno, se podrá nombrar también por él, general que haya de mandar en jefe todas las fuerzas de las provincias Federadas; el Congreso determinará el modo y recursos para mantenerlas... Mucho tiempo ha que puede Ud. haber conocido que lo aprecio, que sus ideas y opinión no distan de las mías y que seguramente conté con Ud. cuando di el paso que ha sellado la libertad a las provincias de ese yugo ignominioso a que las tenían sujetas las facciones de Buenos Aires... Ya no tenemos más enemigos que los godos... Fdo Juan Bautista Bustos.”[5]
Pocas son las dudas que nos deja en su misiva el caudillo cordobés. Si bien no ha llegado a nuestros días ni el oficio original ni la contestación de esta carta, podemos atrevernos a suponer que Martín Güemes hizo declaraciones positivas respecto del sistema de Federación. Más aún, Bustos le recuerda que “sus ideas y opinión no distan de las mías”. Hoy día es sabido que, si bien el cordobés combatió a López y a Ramírez en 1817 y 1818, luego del “Pronunciamiento de Arequito” del 8 y 9 de enero de 1820 abrazó las ideas federales, las cuales llevó a cabo en su gobernación de Córdoba y sostuvo por el resto de su vida. Si las ideas de Bustos “no distan” de las de Güemes, podemos al fin afirmar que el caudillo salteño era federal.
Pero por si esto fuera poco, una última carta podría aclararnos más el panorama.
En el Archivo del Brig. Gral. Juan Facundo Quiroga surge una pieza, fechada en Salta el 6 de enero de 1833. La escribió nada menos que Magdalena Güemes de Tejada y está dirigida al mismo Gral. Quiroga. En ella, Macacha presupone el federalismo de su célebre hermano e invoca su condición de federal.
Por muchas fuentes sabemos que Macacha no fue solo la hermana del prócer, sino su mejor amiga y confidente. Su solo testimonio debería bastar para afirmar, al fin y al cabo, que Martín Miguel de Güemes fue federal, al menos los últimos años de su vida.
Pero Güemes, en palabras de Torres Molina, “más que federal era patriota y para llevar adelante los objetivos de la Revolución de Mayo y la guerra por la independencia debió romper con el poder central, asumiendo así un federalismo de hecho, por encima de toda posición doctrinaria con respecto a la forma de gobierno o de organización del estado.”[6]
Pese a las contradicciones, Güemes reconocía el “clamor de los pueblos” en el sentido federativo. Torres Molina cierra con estas palabras, las cuales clarifican terminantemente: “Si en Artigas el hecho federal coincidía con la teoría federal, en Güemes esa coincidencia no se dio y junto a su política federal, que rompía con el estado centralizado, propugnaba un gobierno monárquico o un gobierno de unidad nacional.”[7]

Conclusiones

Hoy en día, existe una tendencia muy propagada de considerar a la gran mayoría de los caudillos como “federales”, sin ahondar demasiado en sus ideas o sus vidas.
Quizá el caso más emblemático nos viene de la mano del Dr. Pacho O’Donell, quien en su obra “Caudillos Federales” no solo destaca un extenso capítulo a don Martín Güemes, sino que inicia el mismo con éstas palabras: “Güemes fue un caudillo federal carismático, precoz por su rebeldía contra la prepotencia porteña y su espontáneo espíritu federal, por su defensa de los derechos de las provincias, en especial de la suya, Salta.”[8]
No hay mejor federalismo que el que se practica, como no hay mejor cosa que la que efectivamente se hace. La patriótica desobediencia de Güemes a las pretensiones centrales de Buenos Aires no solo no resultó en una “anarquía” –como inferían los porteños- sino que sirvió para alejar definitivamente la amenaza española de esta parte del continente.
Para finalizar, diré que aunque en nuestras mentes apasionadas por la historia a los investigadores nos gusta hurgar en lugares no descubiertos, quizá a don Martín esto poco le importó. Su martirio por la emancipación americana y por la defensa de Salta no deja duda alguna de ello.
Y si no, recordemos aquella célebre frase del héroe: “Trabajemos con tesón y empeño, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas.”

Fuentes:
- NEWTON, JORGE; “Güemes el caudillo de la Guerra Gaucha”, PLUS ULTRA
- GÁLVEZ, LUCÍA; “Martín Güemes: Baluarte de la Independencia”, AGULAR
- COLMENARES, LUIS OSCAR; “Martín Güemes: El héroe martir”, CIUDAD ARGENTINA
- TORRES MOLINA, RAMÓN; “Unitarios y Federales en la Historia Argentina”, CONTRAPUNTO
- PÉREZ, SILVESTRE; “Filosofía del Federalismo en el Río de la Plata”, TIPOGRAFÍA ATLÁNTIDA
- GÜEMES, LUIS; “Güemes Documentado”, Tomo 6, PLUS ULTRA
- O’DONELL, PACHO; “Caudillos Federales: El grito del interior”, NORMA

[1] PEREZ, SILVESTRE; “Filosofía del Federalismo en el Río de la Plata”, Ed. TIPOGRAFÍA ATLANTIDA, pág. 19
[2] Ibídem
[3] TORRES MOLINA, RAMÓN, “Unitarios y Federales en la Historia Argentina”, Ed. CONTRAPUNTO, pág. 97
[4] Ibídem pág 99
[5] GÜEMES, LUIS; “Güemes Documentado”, Ed. PLUS ULTRA, Tomo 6, pág. 418/419
[6] TORRES MOLINA, RAMÓN; Ob. cit. pág. 127
[7] Ibídem
[8] O’DONELL, PACHO; “Caudillos Federales: el grito del Interior”, Ed. NORMA, pág. 75